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sábado, 4 de octubre de 2014

Las prácticas de publicidad en Internet más odiosas

Las tendencias publicitarias digitales de los medios de comunicación

¿Qué opinión os merecen los anuncios publicitarios en televisión? Seguramente la mayoría contestaríais que son cuanto menos molestos, por no usar otras palabras más malsonantes. La verdad es que el ser humano ha desarrollado una impermeabilidad tal a este tipo de publicidad que han perdido prácticamente su razón de ser, es tan sencillo como cambiar de canal. Pero, ¿y si no pudieras evitar verlos? Y no precisamente por su atractivo. Bueno, pues esto es más o menos lo que está ocurriendo con lapublicidad en Internet desde hace ya tiempo.
mala_publicidad1La inversión publicitaria en medios tradicionales está descendiendo enormemente por esta pérdida de eficacia en la promoción. Se puede decir que ha habido una crisis en el mundo de la publicidad. Así pues, los medios tradicionales, con sus ediciones digitales, se enfrentaron al problema de cómo rentabilizar la publicidad. Y están volcando todos sus esfuerzos en invertir en Internet, aunque los resultados no están siendo para nada los esperados.
Su iluso pensamiento es utilizar soportes que aseguran su visionado, con lo cual creen que será más fácil el retorno de la inversión. Nada más lejos de la realidad. Están creando un sentimiento de repulsión y de rechazo hacia este tipo de publicidad. Y lo curioso es que no parecen darse cuenta, porque la gran mayoría de los medios de este tipo ofrecen este tipo de publicidad y sólo un porcentaje mínimo de internautas los consideran interesantes.
La tendencia actual es la de que todo es válido. Cuando se navega por páginas web, se puede apreciar que están totalmente inundadas de publicidad. Ejemplos de publicidad de este tipo son:
  • Banners: son como el típico anuncio de periódico pero que llevado a la era 2.0. Suelen tener colores e imágenes vistosasque pretenden hacerlos más atractivos. Además están colocados en sitios estratégicos de las páginas, para intentar que el usuario haga clic en ellos. La cruda realidad es que hay estudios que demuestran que hay una gran número de usuarios habituales de Internet que nunca han pinchado en un banner, si lo han hecho ha sido por error y pocos recuerdan cual fue el último en el que pincharon.
  • Pop-ups y pop-unders: Los primeros ya llevan años inmersos en la red. Se trata de anuncios que aparecen repentinamente y que te obligan a verlos porque se colocan en primer plano. Lo más normal es que dediques más tiempo en encontrar la “x” para cerrarlos que a verlos, ya que suelen estar muy escondidas para forzarte a que permanezcas más tiempo delante de él. De más reciente creación son los pop-unders. Son páginas que se abren automáticamente y sin que te enteres. Estas se sitúan detrás del navegador que estás usando, quedando páginas abiertas. Algunas de ellas incluyen sonido, por lo que pueden ser muy molestas, al no saber de donde viene.
  • Publicidad en vídeos: este tipo de publicidad casi merece un capítulo a parte por la importancia que está tomando. Son de los más utilizados y cada vez hay más variedades. Su compra ha aumentado mucho en los últimos años, ya que los medios tradicionales quieren seguir una estrategia similar a la que han usado toda la vida en televisión. A todos nos ha ocurrido el ir a ver un vídeo que se supone que va a tener un contenido muy gracioso o muy impactante o, simplemente, es el vídeo de un gatito o un perrete de turno, lo cuál asegura muchos clics. Al darle al play aparece un anuncio (anuncios en pre-roll) que, con suerte, podremos quitar a los pocos segundos. Digo con suerte porque es fácil que no se pueda saltar esa introducción. Y cuando pensábamos que sería un anuncio resulta que no, que son varios. Total, que empieza el vídeo y el contenido no es ni por asomo lo que esperábamos o incluso, es más corto que los propios anuncios. La frustración aumenta. Y no contentos con eso, al acabar el vídeo salen más anuncios que tampoco se pueden quitar. Resultado, odio eterno a esa web. Pero esto aun puede ser peor. Muchas veces, al ver el vídeo, vemos que la web lo ha colgado directamente de Youtube o lo ha descargado y lo ha hecho suyo, aunque quede claro que es de esa red social. Nuestro cabreo ya puede no tener límites y la frustración es doble porque se podría encontrar con otros sitios y quizá con menos publicidad. Aunque hay que decir que últimamente Youtube no se queda corto utilizando este tipo de publicidad.
  • Otras veces, entramos en una web y los vídeos que hay subidos se reproducen automáticamente. Eso recuerda a la prehistoria de la red de redes, en la que era práctica común el incluir melodías y sonidos en las web pensando que era algo atractivo. Menos mal que esos tiempo pasaron. Eso puede ser desagradable porque si se tienen varias pestañas abiertas al mismo tiempo puede ser difícil de encontrar donde está sonando el vídeo. Menos mal que algunos navegadores como Chrome, Safari o Firefox indican en que pestaña hay un vídeo con sonido reproduciéndose.
    Cuantas veces nos ha podido pasar también el estar leyendo una noticia (digo noticia porque es una práctica muy habitual en webs de noticias) y, al pasar con el cursor por un punto determinado se ha abierto un vídeo. Estos vídeos agazapados que aparecen de la nada son bastante molestos, porque casi asustan, ya que se está concentrado en la lectura. Y no digo ya si van acompañados de audio. La mayoría de las veces desaparecen al hacer scroll. Pero perderemos el punto de lectura en el que estábamos.
    Otra tendencia muy utilizada ahora sobre todo por las cadenas de televisión son los visionados de vídeos bajo demanda. Es decir, que cuelgan sus programas y series en plataformas creadas al uso para eso. Lo que hacen las cadenas es ofrecer anuncios al más puro estilo televisión. Por tanto, lo que estamos viendo se corta de una manera desagradable y la interrupción es molesta. Además, como no hay un control de quien ve estos programas, se suele impactar muchas veces al usuario con el mismo anuncio.
En resumidas cuentas, estas técnicas están desembocando en dos situaciones muy peligrosas para las marcas y los medios de comunicación que ofrecen este tipo de soportes. Por un lado, se está creando un rechazo hacia ellos, por lo que su imagen de marca, su branding, se está viendo muy perjudicado. Por otro, estos impactos masivos están consiguiendo que nos impermeabilicemos contra la publicidad, lo que hace que cada vez sus inversiones sean más inútiles y tengan que buscar nuevos formatos. Menos mal que hay gente que impulsa iniciativas para poder evitar este tipo de publicidad mejorando la experiencia de usuario. Un ejemplo es Adblock Plus. Es una extensión de código abierto para navegadores gratuita quebloquea todo tipo de publicidad intrusiva. Lo he probado y va genial.

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